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atte Jimpa

06/06/08

El Pacto

Ya no quedaba aire en la habitación. Uno frente al otro, los dos hombres se hallaban sentados en sus respectivas butacas, altaneros, con la mirada fija sobre el revólver que descansaba en su pecho. Uno parpadea y el otro también. Uno se acomoda, y también lo hace el otro, y agarran las armas con la mano derecha, sus manos derechas. Fijamente se miran por un tiempo. Entonces uno guiña, y el otro también. El pacto que habían hecho corría por las venas de ambos. Había conseguido entrada en dos tajos en dos manos derechas, con un mismo cuchillo. Dos manos que comenzaron el trato, y estaban a punto de terminarlo. La única condición era que ambos debían morir.

Uno frente al otro, el primero se apuntó a la boca con su arma. El otro, lo siguió, sin sorprenderse, y cuando el primero guiñó el ojo, ambos dispararon. Uno frente al otro, yacían prácticamente sin cabeza, con sus prolijos trajes rociados de sangre y pólvora. Pero no era la solución correcta.

Ya no quedaba aire en la habitación. Uno frente al otro, los dos hombres se hallaban sentados en sus respectivas butacas, confiados, con la mirada fija uno sobre el otro, sin pensar en el revólver que yacía en su pecho. Uno bosteza y el otro también. Uno se acomoda, y el otro también lo hace, agarrando las armas con la mano izquierda, sus manos izquierdas. El pacto latía en el corazón de ambos, y había entrado a ellos a través de un tajo en la otra mano, la derecha que descansa sobre el corazón.

Uno frente al otro, el primero apuntó al segundo con un arma, y viceversa. Cuando el primero guiña un ojo, ambos disparan. Uno frente al otro, yacen sentados. Nuevamente disparan. Su cuerpo se carga con el peso del plomo y la muerte. La sangre pinta las camisas y las paredes. Pero no era la solución correcta.

Ya no queda aire en la habitación. Uno frente al otro, los dos hombres se hallan sentados en sus respectivas butacas, llenos de miedo, con la mirada dispersa. Ahora sólo importa uno. Uno de ellos, el primero, el dueño de la idea, el padre del pacto, será el responsable de la muerte de ambos. Uno se agita y el otro no. Uno se apronta, se acomoda, y el otro prefiere anestesiar sus pensamientos con la ciega imagen de la pared. En ella pinta un futuro imaginario donde el pacto no vive en sus entrañas. Pero éste está ahí, revolviendo sus tripas, y no saldrá hasta no ser cumplido al pie de la letra.

Uno frente al otro, el primero apunta al segundo con un arma. Guiña un ojo y oprime el gatillo. Un disparo. Sangre. Un respiro. Ahora, el primero se apunta firmemente entre los ojos, sin temor a temblar. Otro disparo. Ambos yacen teñidos de rojo, deformados por cumplir una promesa. Pero no era la solución correcta.

Ahora la habitación se llena de aire. Hay una ventana abierta y entra una brisa que renueva incluso el alma de los más condenados. Uno frente al otro, los hombres deciden probar la última opción. Porque deben morir, y ninguno puede darle la espalda a la muerte. Ahora, el primero debe morir antes que el segundo, pero debe disparar él mismo. ¿Cómo matar a alguien estando uno muerto? ¿Cómo hundirlo en el infierno cuando ya nos ahogamos en sus negras y espesas aguas? Es difícil, pero el pacto que corre por sus venas y late en su corazón dice que debe ser así.

Ya no están de frente. El primero mira aquella pared blanca, antes pintada de fantasías imposibles. El segundo se pone de espaldas a él, juntando su cabeza con la de su amigo. Él confía que de esta manera todo va a ser mejor. Ahora, sin mirarse a los ojos, el primero coloca el arma en su boca. Guiña un ojo y dispara. La bala avanza lentamente, rompiendo el paladar, atravesando el hueso, destrozando la cabeza. El segundo sabe que su amigo ha guiñado el ojo, sabe que ya está muerto. La bala continúa su recorrido. Sale despedida de la nuca del primero y entra en la del segundo, recorriendo el mismo sendero. Ambas cabezas destrozadas, sus pieles manchadas de sangre. Dos sangres, dos tajos, un arma. Rojo con rojo. Era la solución correcta.

5 bolazos:

Jimpa dijo...

finalmente el blog ha muerto

let's drink its blood

el_iluso_careta dijo...

LO QUE MÁS RECUERDO DE PUNTA DE ESTE...ERA EL SERVICIO DOMESTICO BRAZUKA...QUE YEGUAS!!!!!!!!!!!!

Jimpa dijo...

los brasileros apestan

>> a l e x i s dijo...

Rojo con rojo... Me gustaría más un final que hable sobre pedazos de materia gris por ahí.

¿Murió el blog? Q.E.P.D. entonces.

¿Amén?

Jimpa dijo...

es mentira, esto nunca muere aunque ya nadie lo lee