Las paredes cambian constantemente de color. O mis ojos lo hacen, ya no entiendo mucho. La última vez que esto me sucedió, mi perro no vivió para contarlo. De alguna manera lo confundí con una mosca gigante y lo rocié con insecticida hasta ahogarlo. Pasaron seiscientos sesenta y seis días para que me diera cuenta de que era mi mascota, así que imaginen el estado en que estaba cuando lo encontré. Las pestes comieron la poca carne que el pobre animal tenía. Huesos roídos, quizá por mí, no puedo recordarlo. Mi mente nuevamente se encierra en un mundo de fantasías. Hoy, como cada día, escucho las voces de los muertos, desgarrando sus gargantas. “Mátalos, solatám, ellos te traicionaron.” No tengo tiempo para ser preciso, ni para respetar normas literarias. Pronto mis sarbalap comienzan a darse vuelta. Mis ojos confunden el rojo con el verde, la sangre con el pasto. Nado en pasto. ¿O sangre? On odneitne cómo llegué hasta este lugar. Arañas gigantes que se tragan mis piernas. No tengo piernas. Esperen, están creciendo nuevamente. ¿Qué hago, me las corto? Pruebo. Duele, eleud mucho. Ahora las he cortado en serio. Mis piernas, bañadas de un líquido verde. Sangre verde. Pasto rojo. El mismo contraste con una proporción inversa. Mis piernas no vuelven a crecer, solo el pasto crece de nuevo. No todo es imaginación. Aroha odot es ad vuelta. Frases enteras, figuras. Me miro a un espejo negro. Mi cara, extraña. Desde abajo, ojos, boca, nariz. Ningún sentido, ninguno. Mis ojos, bañados de lágrimas verdes, solo ven un número repetido por todos lados. El número seis. Ahora lo veo en una pared lejana, pintado con verde. Ya sabemos que es eso, ¿no es así? Corro tonel, camino odipár. Arañas que me siguen. Quieren comerme, y yo entregarme. Pero ya no estoy tan seguro. ¿Volveré luego de que succionen mis vísceras?
Frente a mí, una araña etnemlanumocsed grande. Sos miles de ojos mirándome fijamente, deseándome. La saliva se convierte ahora en el combustible de su lujuria. ¿Carne o pasto? ¿Acaso no han cambiado? El débil herbívoro hoy comerá la carne de las bestias. Hoy, sentirán el placer de desgarrar la carne y bañarse en la sangre de los sacrificados. Abro y cierro los ojos. Y lo veo. En mi mano sostengo un cuchillo ensangrentado. Entonces, lo clavo en cada uno de los ojos de la bestia, que lanza un rugido de dolor con cada punzada. Abro y cierro los ojos.
Las agujas del reloj ya no se curvan. Vuelve nuestro monstruo, el tiempo, que devora nuestras vidas mientras nada podemos hacer para impedirlo. Nos distraemos. Comemos, matamos, bebemos la sangre de los minutos y nos bañamos con el llanto de sus víctimas. Ahora las paredes pueden volver a ser blancas, él, el número seis, la bestia, me lo permite. Los muertos ya no me hablan, y el pasto ha vuelto a ser verde. Pero está teñido de sangre. ¿Qué sangre? La sangre de mi familia. Cada amigo. Cada ojo.
La Verdad sobre el origen de Está acoplando
Hace 1 hora.


7 bolazos:
yos euq árc euq
ah que rico!
Sentí la sensación de estar siendo apuñalado, un ardor que no te deja ni respirar, después otro más y sentís como va entrando y te desgarra, debe ser una sensación de ardor y desvanecimiento al mismo tiempo
jojo
DIego
you're fucked up man
pormun momento senti que se me caían los ojos y se los comía un negrito Keniata.... andate a la mierda jimpa, tus cosos me hacen llorar
VOS CONSUMÍS MUCHO LOVECRAFT AMANERADITO...
(AHH ESTÁ BUENO EL ESCRITO)
me gusta tu estilo...me gustan este tipo de cosas asi bien locas....y a vos "poquito" hijo de puta....si a vs....nada q ver no da pa llorar da pa cagarse de la risa
G3RMO
Seven, the sacred number, shall never be used. Indeed, I write here to occupy this space, the holy one, to take god down with satan.
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