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atte Jimpa

29/06/08

Soy Uruguayo (¿Y?)

"CASI UNO DE CADA DIEZ NIÑOS URUGUAYOS SUFRE TRASTORNO POR DÉFICIT ATENCIONAL CON O SIN HIPERACTIVIDAD, UN SÍNDROME DE BASE BIOLÓGICA CUYO TRATAMIENTO PUEDE INCLUIR EL USO DE RITALINA, FÁRMACO PRESCRITO MUCHAS VECES SIN UN DIAGNÓSTICO CORRECTO"

Así dice el artículo "LA DIFICULTAD ESCONDIDA" en la revista Galería, de BUSQUEDA.

Al parecer, un simple justificiativo para la pregunta "¿por qué los uruguayos somos tan tarados?", que apunta no solo a dar apoyo a la gente mongólica, sino también a curarla. Pero no veo el punto en decir que este trastorno es de "base biológica". Todos sabemos que la gran mayoría de los niños idiotas tienen padres idiotas, y eso no se trasmite por la sangre. Les daré un ejemplo:

Un niño normal nace con un padre idiota. Pero es su padre, y lo admira. Entonces comienza a imitarlo en ciertos aspectos. Al principio solo se reune con su familia, y nadie nota la imbecilidad. Luego comienza la escuela, y con motivo de asemejarse a su ídolo mayor, su dios, su padre, imita las estupideces del susodicho progenitor. Los amigos, con padres no-imbéciles, lo discriminan. Nace entonces otro niño imbécil, a pesar de haber nacido "normal".

"...lo que significa que en un salón de clase pueden haber 15 niños que molestan o se portan mal, pero no mas de tres con déficit de atención."

Sí, claro, échenle la culpa a la gente normal. Todo el mundo sabe que los que molestan es porque ya saben todo lo que la maestra (que compró el título en el Abitab) está enseñando. Los retrasados no molestan: no quieren trabajar; y eso es muy diferente. Los retrasados pintan las paredes y cuando se les acaban las crayolas se cortan un dedo y siguen pintando. Los retrasados se rien y se les cae la baba, o se cagan encima hasta los 45 años. Son los que se mandan todas las cagadas, y cuando les echan la culpa lloran, o se quedan callados porque no saben hablar, haciendo que la gente normal se quede con el severo castigo. En fin, déficit atencional las pelotas. Los niños normales uruguayos merecen un colegio sin niños con "SDA".

Carlita, de 34 años, escribió al blog preguntando: "Mi hijo tiene todas las notas bajas. Pero a su padre le costaba mucho, por eso trabaja en la construcción. Él es inteligente, pero no le gusta estudiar. Es rapidísimo para las matemáticas. ¿Tendrá Síndrome de Déficit de Atención?"

Bueno Carlita, sin mucho preámbulo, tu hijo es un idiota. Y vos, peor. No soporto a las madres que justifican a los hijos diciendo que son brillantes pero no tienen madera de estudiantes. Y no, Carlita, que tu hijo sepa sumar 1+1=3 no quiere decir que sea rapidísimo en matemáticas, es más, 1+1 ni siquiera es 3, es 2. Carlita, llevá a tu hijo a la teletón, y dejá que grendes retrasados ilustres como Blanca Rodríguez se burlen de tu hijo.

Una vez más, el periodismo uruguayo intenta culpar a los retrasados del país por el subdesarrollo. Sino, se enchastra a los políticos, los capitalistas, o los comunistas, etcétera, etcétera. Empieza a creer que una de las peores inmundicias de la ROU son sus amados lamedores de micrófonos. Dejen de estudiar Ciencias de la Comunicación, son todos horribles.

26/06/08

Marte para los marcianos

Nunca entendí por qué el planeta rojo siempre está representado de color naranja. Tampoco sé que tiene que ser con el segundo día de la semana (para algunos maricones es el tercero, pero el domingo es el último día de la semana, porque yo lo digo), pero si hay algo que me molesta de ese planeta, son sus habitantes. Creen que no sabemos de su existencia, pero están muy equivocados.

Los marcianos, "los hombrecitos verdes", son extremadamente reconocidos por su peculiar cabeza en forma de huevo y sus enormes ojos de carácter semi-asiático. Son dichos de orinar a través de su dedo índice derecho. Me pregunto cómo harán los zurdos para embocarle al water. Películas de gran cultura como "Scary Movie 3" los han presentado como graciosos personajes que se saludan golpeándose en la ingle. Y no les duele porque tienen los huevos en la garganta.

Ahora, todos nos preguntamos dónde mierda se esconden. A pesar de tener telecopios del tamaño de la verga de una ballena azul, todavía no podemos encontrar a los marcianos del orto. Y no me vengan con que son chiquitos, porque desde chico me crié pensando que iba a vivir algún día junto a ellos. Y si es necesario, va a morir gente para que yo pueda verlos. Y para que yo pueda golpearlos hasta que les salga su materia cerebral (si es que tienen) por las fosas nasales. Y entonces van a morir marcianos. Y vamos a hacer mierda Marte, como hicimos mierda este Planeta Tierra sin nombre.

Si seremos tarados los seres humanos, que le pusimos nombres decentes a todos los planetas y al nuestro le pusimos "tierra". Mugre. Basura. Ese es el nombre de nuestro planeta. Si yo hubiera sido Chuck Norris le hubiera puesto "El Mejor Planeta del Universo". Es más, hubiera puesto un cartel enorme que dijera eso, para que desde otros planetas lo vieran y comenzara una guerra espacial. Estoy sumamente drogado. Entonces hubiera cocinado una empanada gigante de pollo y hubiera cenado junto a Hillary Clinton en la Casa Blanca, y lo hubiera grabado como pornografía para marcianos.

El verdadero objetivo de este artículo era conocer más sobre la cultura marciana, pero creo que es obvio que solo una persona enferma puede plantearse tales metas. Sí, mis amigos, están frente a una persona totalmente fuera de control que almacena furia en su sangre y solo piensa en romper las ventanas de su vecina o matarle los hijos. Los marcianos son solamente una vía de escape para mi imaginación. Si pienso en marcianos, no pienso en niños muertos y paredes pintadas con sangre.

Nadie va a llevarme a Marte. Esa manga de cientificos trisexuales que quiere poblar la luna y los otros planetas como Plutón y el planeta Robin Hood me puede regar las plantas del jardín (chupar la pija). Con todo respeto, no creo que nadie quiera ir a vivir a un lugar donde "el mar de tranquilidad" no tiene agua. Nunca pagaría millones de dólares (que los tengo, obvio) para ir a sentarme a tomar mate en una piedra gigante llena de pozos. Tampoco iría a Marte. Sé que están los marcianos, pero acá tengo a mis vecinos para acuchillarlos mientras duermen. Es una elección dura, pero creo que esto es lo correcto. Marte es para los marcianos.

09/06/08

Opción por los pobres (nunca)

No puedo creer que realmente esté leyendo las palabras "el primer paso de la solidaridad nace y recibe su sentido en el nivel más humano, personal y sencillo del encuentro con el otro en necesidad". Sinceramente no entiendo nada de lo que dice ahi, es demasiado cristiano para mi gusto. La verdad, me cagaría en la comida de mi profesora de formación cristiana. No quiero ser solidario con los pobres. Es más, odio a los pobres.

No puedo entender como hay gente que escribe teorias sobre la "opción por los pobres" cuando a nadie le importa. Nadie necesita pobres, así que no deberíamos escribir sobre ellos. Yó sí puedo hacerlo porque soy mejor que ustedes. No necesito escuchar sobre "la plenitud de la repartición de bienes en la sociedad". Todos sabemos que eso no se cumple. El pichi que vive en la cuneta frente a casa no tiene ningún bien. Probablemente tenga tuberculosis pero a nadie le importa, pero todo el mundo dice que "opta por los pobres".

Voy a hacer como Vlad Tepes, el empalador, conocido vulgarmente como Drácula, y voy a meterle un palo en el culo a cada cuidacoches y luego voy a tomarme su sangre y voy a bañarme en ella. Estoy enfermo, pero me siento bien.

Creer en los pobres es una excusa para no reciclar la basura. "La saco así nomás, con la bolsa abierta, porque Washington revuelve y encuentra algo". Después están la clásicas viejas bobas que tienen a los pichis como mascotas y les dejan una bolsita aparte que dice "Washi" para que coma de ahí. Probablemente Washi coma mejor que yo todos los días, así que no necesito ser más solidario de lo que (NO) soy.

Pero conociendo a mi profesora de-formación, creo que quiero ser pichi cuando sea grande. Es más, voy a ser muy pobre y voy a hacer un asentamiento frente a su casa, y voy a prender fuego gomas de camión para que muera intoxicada. Y si alguna vez se digna a cruzar la calle a decirme algo, voy a contestarle muy tranquilamente: "Opción por los pobres, Normy".

06/06/08

El Pacto

Ya no quedaba aire en la habitación. Uno frente al otro, los dos hombres se hallaban sentados en sus respectivas butacas, altaneros, con la mirada fija sobre el revólver que descansaba en su pecho. Uno parpadea y el otro también. Uno se acomoda, y también lo hace el otro, y agarran las armas con la mano derecha, sus manos derechas. Fijamente se miran por un tiempo. Entonces uno guiña, y el otro también. El pacto que habían hecho corría por las venas de ambos. Había conseguido entrada en dos tajos en dos manos derechas, con un mismo cuchillo. Dos manos que comenzaron el trato, y estaban a punto de terminarlo. La única condición era que ambos debían morir.

Uno frente al otro, el primero se apuntó a la boca con su arma. El otro, lo siguió, sin sorprenderse, y cuando el primero guiñó el ojo, ambos dispararon. Uno frente al otro, yacían prácticamente sin cabeza, con sus prolijos trajes rociados de sangre y pólvora. Pero no era la solución correcta.

Ya no quedaba aire en la habitación. Uno frente al otro, los dos hombres se hallaban sentados en sus respectivas butacas, confiados, con la mirada fija uno sobre el otro, sin pensar en el revólver que yacía en su pecho. Uno bosteza y el otro también. Uno se acomoda, y el otro también lo hace, agarrando las armas con la mano izquierda, sus manos izquierdas. El pacto latía en el corazón de ambos, y había entrado a ellos a través de un tajo en la otra mano, la derecha que descansa sobre el corazón.

Uno frente al otro, el primero apuntó al segundo con un arma, y viceversa. Cuando el primero guiña un ojo, ambos disparan. Uno frente al otro, yacen sentados. Nuevamente disparan. Su cuerpo se carga con el peso del plomo y la muerte. La sangre pinta las camisas y las paredes. Pero no era la solución correcta.

Ya no queda aire en la habitación. Uno frente al otro, los dos hombres se hallan sentados en sus respectivas butacas, llenos de miedo, con la mirada dispersa. Ahora sólo importa uno. Uno de ellos, el primero, el dueño de la idea, el padre del pacto, será el responsable de la muerte de ambos. Uno se agita y el otro no. Uno se apronta, se acomoda, y el otro prefiere anestesiar sus pensamientos con la ciega imagen de la pared. En ella pinta un futuro imaginario donde el pacto no vive en sus entrañas. Pero éste está ahí, revolviendo sus tripas, y no saldrá hasta no ser cumplido al pie de la letra.

Uno frente al otro, el primero apunta al segundo con un arma. Guiña un ojo y oprime el gatillo. Un disparo. Sangre. Un respiro. Ahora, el primero se apunta firmemente entre los ojos, sin temor a temblar. Otro disparo. Ambos yacen teñidos de rojo, deformados por cumplir una promesa. Pero no era la solución correcta.

Ahora la habitación se llena de aire. Hay una ventana abierta y entra una brisa que renueva incluso el alma de los más condenados. Uno frente al otro, los hombres deciden probar la última opción. Porque deben morir, y ninguno puede darle la espalda a la muerte. Ahora, el primero debe morir antes que el segundo, pero debe disparar él mismo. ¿Cómo matar a alguien estando uno muerto? ¿Cómo hundirlo en el infierno cuando ya nos ahogamos en sus negras y espesas aguas? Es difícil, pero el pacto que corre por sus venas y late en su corazón dice que debe ser así.

Ya no están de frente. El primero mira aquella pared blanca, antes pintada de fantasías imposibles. El segundo se pone de espaldas a él, juntando su cabeza con la de su amigo. Él confía que de esta manera todo va a ser mejor. Ahora, sin mirarse a los ojos, el primero coloca el arma en su boca. Guiña un ojo y dispara. La bala avanza lentamente, rompiendo el paladar, atravesando el hueso, destrozando la cabeza. El segundo sabe que su amigo ha guiñado el ojo, sabe que ya está muerto. La bala continúa su recorrido. Sale despedida de la nuca del primero y entra en la del segundo, recorriendo el mismo sendero. Ambas cabezas destrozadas, sus pieles manchadas de sangre. Dos sangres, dos tajos, un arma. Rojo con rojo. Era la solución correcta.