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atte Jimpa

28/08/08

Tiempo

-Encástralo ahí, donde entra. Si no hay lugar haz fuerza que cede. Empuja. Aprieta. Piensa, reflexiona.
-¿Y si no entra? Porque por más que lo encastre donde entre, no entra, por más que hago fuerza, no cede. Empujo, aprieto, pienso y reflexiono, pero parece que este ladrillo de plástico es más fuerte que yo.
-Entonces suicídate.
-¿Cómo? ¿Qué método práctico sugieres?
-Un secador de pelo y un montón de velas. Podrías morir encerado, o morir velado. Es decir…
-¿Insinúas que si muero cubierto de sebo no tendrán que hacerme un velorio?
-Algo así. Si usamos una sierra de carnicería tampoco. Podrían declararte como desaparecido.
-No me gusta desaparecer.
-La gente aparece y desaparece en apariciones y desapariciones aparentes, apareciendo o despareciendo cuando les parece que es necesario. A veces, sin embargo, es tan solo cuestión de apariencias.
-Como los militares.
-La ropa camuflada. ¿Encastra o no encastra?
-No puedo. Se ve que el ladrillo no quiere encastrar.
-Habrá que esperar hasta que le vengan ganas. Dicen que los ladrillos encastran cuando quieren. Tienen voluntad y todo. Hasta tienen voluntad de trabajar, cosa que le falta a muchos.
-Hablando de ladrillos, mira el reloj. Se está derritiendo, pero hace frío.
-Es porque está encastrando con la pared. Hablando de ladrillos…
-Las agujas están flotando. ¿Estoy loco o apuntan hacia nosotros?
-Las dos cosas, amigo.
-Mira como se mueven. El minutero viene hacia mí, el segundero hacia ti. ¿Hacia donde se mueve la gordita que marca la hora?
-Mira tu cuello, sangra.
-Mira donde está esta aguja. ¡Qué traviesa!
-Te estás desangrando…
-Ah, hermano… El tiempo mata, ¿sabes?

20/08/08

Con sólo mirar

-Bueno, ¿y te molesta?
-En realidad, no. Sólo lloro porque tengo frío, pero no tengo ningún problema en tener un tenedor clavado en el ojo.
-Me alegro, entonces, ¿quieres una manta?
-No, estoy bien, no tiemblo por el frío. Sólo me sacudo porque hay hormigas debajo de mí o pulgas, quien sabe.
-Pero recién me dijiste que…
-Si, miento. Como tú me mientes en este momento. Es obvio que no puedes ver dónde estoy.
-Ah, ¿si? ¿Cómo sabes eso?
-Bueno, en principio, porque tienes los ojos en las manos. Luego, veo que eres un árbol y no tienes manos, ni ojos en ellas. ¿Cómo puedes verme entonces? ¿Cómo puedo hablarte, acaso?
-Bueno, no es por eludir la pregunta, pero ¿cómo puedes verme tú a mí, si no eres más que un topo de mar? ¿Y acaso existen ustedes los topos de mar? Y si los topos no tienen ojos, ¿cómo se supone que tienes un tenedor clavado en tu ojo izquierdo?
-En el derecho, y sí, existen los topos marinos, aunque yo no soy uno de ellos. Y tú, árbol, no has negado ser un árbol. ¿Acaso eres uno de ellos realmente, afirmas mi capacidad de ver?
-Sería cobarde si mintiera para despojarte de tus sentidos. Y tú, ¿qué eres? ¿Cómo puedes tener un tenedor clavado en el ojo, y quién lo ha hecho?
-Pues, teniendo ojos y un tenedor, cualquiera puede hacerlo. Pero no he sido yo quien lo ha puesto ahí. Algunos dicen que vino solo. Caminó hasta mi ojo, y, viendo un hermoso hogar para sus filosos dientes, rasgó de a poco los tejidos de mi globo ocular. Ahora, él ya no tiene frío, ni necesita una manta. Pero eso dicen algunos…
-¿Y los otros?
-Los otros sueñan, dejaron de hablar hace tiempo. Cucharas, cuchillos, parientes de los tenedores que dejaron sus memorias en nuevos descendientes. Ahora, yacen sin esperanza en algún cajón como esos que tenemos en frente. Si abres una de tus bocas, árbol, verás que dentro de ella suspiran miles de cubiertos, que sonríen en sueños y se alegran al pensar que algún día serán usados. ¿Eres árbol o armario, sabio?
-Mi historia, qué historia. Era árbol, sí, pero me transformaron en una malvada caja que abre su boca y traga metal. Mas he echado raíces en este suelo tan duro, y ahora, el que quiera deshacerse de mí, verá que soy nuevamente un árbol. ¿Ves las hojas que hay sobre mí? Estoy brotando, de a poco. ¿Y tú, qué eres?
-Me llamo ojo, pero muchos me llaman simplemente plato. Nadie parece notar el imponente diseño que hay en el centro de mi extensión. Ahí, donde se encuentra el tenedor. ¿Tú lo ves, árbol?
-No tengo ojos, recuerda. ¿Y el resto, qué dice el resto? Unos hablan, unos sueñan, ¿y los demás?
-Se mueven. Están aquellos que hablan, se mueven y sueñan. Aquellos que hablan sobre sueños y mueven palabras. Yo sostengo que fue uno de ellos quien puso el tenedor sobre mi ojo izquierdo. O derecho, pues tengo uno solo. Están aquellos que, por hablar demasiado, no dejan que hablemos con ellos. Esos que por mucho soñar, sueñan que nosotros no soñamos, que somos sólo cosas sin vida. Ellos lo que, si estuvieran quietos, notarían cuánto nosotros, los objetos, nos movemos. ¡Árbol, ojalá tuvieras ojos para ver lo que yo veo!

10/08/08

La Puta Que Te Parió

Odio a la gente amistosa. Gente que anda sonriendote aunque no te conozca, aplicando la teoría de que todos los extraños son amigos en potencia. Mentira. Eso, o violadores en potencia. La gente amistosa es la basura más grande que existe. Chuck Norris no tiene amigos (los mató a todos) y es la persona más crá del mundo. ¿Por qué? Porque no tiene sonrisa. Su anatomía superior solo le permite dar patadas "walker" (voladoras sin despegarse del piso).

La gente amistosa es completamente idiota, y sobre todo cuando son naturalistas o aman a los animales y las personas mayores. Se unen a Greenpeace y andan caminando por las avenidas como si fueran del orgullo gay. No se que es peor, si ser puto, o ser puto y amar a las ballenas.

Me molesta la gente que no discute. En una conversación, mientras todos están cagándose a puteadas para definir si la vecina es lesbiana o no, esa gente se queda callada o dice "bueno, puede ser o no". Y claro que puede ser o no, solo existen esas dos posibilidades, no puede ser 3/4 de lesbiana. Cuando la gente dice eso me imagino el placer de rallarles la cabeza con un rallador de queso.

O la gente que siempre es negativa. Ante cualquier situación, prefieren quejarse de antemano usando la frase "no creo que podamos" para después poder decir "te lo dije". Son una manga de chupavergas. Nadie puede predecir el futuro, por más amargo que seas o por más que tu madre sea una gitana tarotista que hace petes por $20 en un callejón oscuro. La gente negativa me despierta deseos homicidas que no quiero describir mucho. Solo diré que envuelven motosierras, sierras para cortar fierro, martillos redondeados y los de las milanesas, cuerdas, alambre de púas, ácido, bates de baseball, ametralladoras, agua hirviendo, agujas, arañas venenosas, serpientes, electricidad y capaz que un taladro.

Esos que dicen que "el pasto siempre es más verde del otro lado". ¿Si el pasto de al lado es más verde, entonces la persona de al lado ve a su pasto mejor que al tuyo, no imbécil? Aceptalo, sos inferior. Nadie te envidia, sos la base de la cadena. Supongo que ahora pasarán las noches llorando o tratando de mejorar el verdor de su pasto. Váyanse a cagar, se reflexiona mejor en el water.

Optimismo. "La vida es buena, hay que vivirla" o "muchas cosas buenas dela vida vienen gratis". Sonreirle así a la vida puede ser muy peligroso. Sobre todo si te levantás y en tu cama hay un travesti sidoso quete rompió el ojete y te clavó "agujas de placer" llenas del virus del VIH. Supongo que la vida ya no es tan buena, ¿no? ¿Querés festejar? ¿Eh? ¿Eh? La puta que te parió, hermano, la puta que te parió-o.

07/08/08

6

Las paredes cambian constantemente de color. O mis ojos lo hacen, ya no entiendo mucho. La última vez que esto me sucedió, mi perro no vivió para contarlo. De alguna manera lo confundí con una mosca gigante y lo rocié con insecticida hasta ahogarlo. Pasaron seiscientos sesenta y seis días para que me diera cuenta de que era mi mascota, así que imaginen el estado en que estaba cuando lo encontré. Las pestes comieron la poca carne que el pobre animal tenía. Huesos roídos, quizá por mí, no puedo recordarlo. Mi mente nuevamente se encierra en un mundo de fantasías. Hoy, como cada día, escucho las voces de los muertos, desgarrando sus gargantas. “Mátalos, solatám, ellos te traicionaron.” No tengo tiempo para ser preciso, ni para respetar normas literarias. Pronto mis sarbalap comienzan a darse vuelta. Mis ojos confunden el rojo con el verde, la sangre con el pasto. Nado en pasto. ¿O sangre? On odneitne cómo llegué hasta este lugar. Arañas gigantes que se tragan mis piernas. No tengo piernas. Esperen, están creciendo nuevamente. ¿Qué hago, me las corto? Pruebo. Duele, eleud mucho. Ahora las he cortado en serio. Mis piernas, bañadas de un líquido verde. Sangre verde. Pasto rojo. El mismo contraste con una proporción inversa. Mis piernas no vuelven a crecer, solo el pasto crece de nuevo. No todo es imaginación. Aroha odot es ad vuelta. Frases enteras, figuras. Me miro a un espejo negro. Mi cara, extraña. Desde abajo, ojos, boca, nariz. Ningún sentido, ninguno. Mis ojos, bañados de lágrimas verdes, solo ven un número repetido por todos lados. El número seis. Ahora lo veo en una pared lejana, pintado con verde. Ya sabemos que es eso, ¿no es así? Corro tonel, camino odipár. Arañas que me siguen. Quieren comerme, y yo entregarme. Pero ya no estoy tan seguro. ¿Volveré luego de que succionen mis vísceras?

Frente a mí, una araña etnemlanumocsed grande. Sos miles de ojos mirándome fijamente, deseándome. La saliva se convierte ahora en el combustible de su lujuria. ¿Carne o pasto? ¿Acaso no han cambiado? El débil herbívoro hoy comerá la carne de las bestias. Hoy, sentirán el placer de desgarrar la carne y bañarse en la sangre de los sacrificados. Abro y cierro los ojos. Y lo veo. En mi mano sostengo un cuchillo ensangrentado. Entonces, lo clavo en cada uno de los ojos de la bestia, que lanza un rugido de dolor con cada punzada. Abro y cierro los ojos.

Las agujas del reloj ya no se curvan. Vuelve nuestro monstruo, el tiempo, que devora nuestras vidas mientras nada podemos hacer para impedirlo. Nos distraemos. Comemos, matamos, bebemos la sangre de los minutos y nos bañamos con el llanto de sus víctimas. Ahora las paredes pueden volver a ser blancas, él, el número seis, la bestia, me lo permite. Los muertos ya no me hablan, y el pasto ha vuelto a ser verde. Pero está teñido de sangre. ¿Qué sangre? La sangre de mi familia. Cada amigo. Cada ojo.