Sobre mi asombro, brillan exhaustivamente pequeños soles del olvido,
que riegan, con melancolía, de luz mis azules y cansados ojos.
Nos posamos gentilmente sobre la pegajosa piel de las sirenas,
nos deleitamos con su canto tan adormecedor, tan suave,
mientras soñamos con paredes manchadas de sangre
y cabezas que ruedan por el insensible suelo con las más gélidas expresiones.
Y te daré cualquier color que desees, desde el verde flamante
del carbón alborotado, hasta el ruin carmín que riega nuestros dientes;
desde el fructífero rosa del daño cerebral,
hasta el urbanístico gris del decaimiento emocional, el hambre,
el hambre y sus colores de tinte marrón, el barro y el pasto seco,
por siempre enredándose entre nuestras raquíticas piernas.
13/12/09
Cualquier color que desees
Publicado por
Jimpa
a las
13:18
39
bolazos
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