Hoy la luna me abraza fuerte
y asfixia mi cansado cuerpo con sus lazos del tiempo;
hoy someto mi esencia al calor del odio,
y por el precio de mi sangre el honor corrompo.
Lo que alguna vez fue fuego, hoy apagado está.
Y serán el viento, el despertar del caos
y la furia tormentosa de los mares
el mal augurio de mi oscuro futuro.
El frío congela mis nervios y el dolor se apodera de mi gesto,
tiemblo meramente por costumbre
y muerdo mi carne por evitar que por siempre adormezca.
El miedo paraliza mi mente y mis acciones se vuelven lentas,
sumo las inhalaciones, resto las expiraciones,
me mantengo neutro, inmaculado, aislado.
Mezclarse con esta bruma oscura tendrá su precio,
me arrastro, sigiloso y etéreo entre las tinieblas,
el aire es negro y denso, como carbón en nuestros pulmones,
como petróleo devorando nuestra sangre.
No habrá viento, ni caos despierto,
y ni siquiera la tormentosa furia de los mares
se atreverá a desafiar esta viscosa penumbra.
Y nuestra piel se decolora,
negra como la muerte, eterna como el silencio:
somos ciegos, sordos, mudos, carentes de todo sentido;
pero aún así vemos claramente a través de la oscuridad.
25/04/10
Líquido
Publicado por
Jimpa
a las
18:39
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2 bolazos:
Selente
¿Acaso un análisis poético de un hecho de la actualidad?
Siendo así o no, igual está bueno.
sí, sí, te digo que yo le siento un tono como diferente, como más melancólico, como globo que se desinfla. mesiguegustandounmontón, de todos modos.
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