Se incorporó y dijo que el último traje no llevaba bolsillos, que los recuerdos de un muerto quedan con el muerto. A todos nos gustaba eso de él, dudaba de que un florero sin flores fuera señal de abandono; de que el tiempo sin números fuera un rostro sin sonrisas. Agitó mágicamente su antebrazo, girando con agilidad su muñeca, y miró fijamente por unos segundos su magnífico (y curioso por cierto) reloj de pulsera. Murmuró como sin ganas que para él el tiempo era cuento, que su reloj no tenía agujas porque él le había ganado a las horas. Continuó diciendo que si vistiera una brújula alrededor de su muñeca, el tiempo no serían ni minutos ni segundos, sino que serían caminos hacia los rincones del planeta. Frunció el ceño, y con desdén nos llamó esclavos, adictos al monótono tic-tac de ese ideal que fastidiosamente se adueña de nuestras miserables vidas. Chistó, perfiló hacia la puerta y se dio la vuelta para disculparse, como si de verdad quisiera pedir perdón. Pero a todos nos gustaba eso de él. Se escondió bajo su sobretodo negro y escurrió por la puerta, como mercurio entre una rendija, envolviendo su robusto cuello con la sombra de una pesada bufanda, abriéndose paso a través de un gélido y espeso invierno que, como tantos otros, no parecía hacerle envejecer en lo más mínimo.
14/06/10
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


3 bolazos:
"siempre dije que en la literatura faltaban ejemplos con los que todos pudieramos identificarnos, como el del mercurio en una rendija"
Sarah Connors
Genial! Donde se puede leer eso? Supongo que tratarás de insinuar que lo copié, pero qué más da, si no es mucho pedir quisiera saber quién piensa igual que yo
'¡el mercurio es mucho más pesado que la abstinencia!'
girondo en 'espantapájaros' haciendo hablar a una abuela.
(para no desviarme de la temática de los post)
me gusta que pegarle una patada a la preocupación por el tiempo estribe en ajustarse bien una bufanda.
(soy agustina barra extremelyanachronistic barra noseporquenomepuedologgearenestapc)
Publicar un comentario en la entrada