Cuando el silencio se vuelve palabra,
y el viento borra gestos escritos en la arena,
el monótono chirrido de nuestras articulaciones
cambia a través del aire, silbando ecos de guerra.
Soy latidos de sangre hirviendo, soy hambre,
soy el respirar de un soldado exhausto,
el desmayo estruendoso del tiempo, inabarcable,
metido a presión en un mortífero proyectil.
Ayer tragamos litros de petróleo,
anhelando ser piróforicos, explosivos,
sumas de dos más dos, memorias distorsionadas:
carreras en medio de cielos distantes.
(Detener truenos, descarrilar la tierra,
convulsionar los mares y congelar volcanes;
sorprender al mundo con un sinfin de motivos
que sólo son adornos para un último atardecer.)
Soy agua, tierra y aire, fuego y pasión,
el tacto etéreo de lo que uno nunca toca,
los sueños que uno desea soñar, y nunca sueña,
soy esperanza y soy la destrucción masiva:
soy humano, en un día perfecto.
24/07/10
Cesio
Publicado por
Jimpa
a las
18:12
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1 bolazos:
Con razon hoy me dolia la panza...
debi desconfiar de eso negro que me dieron.
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