Si me zambullo en lagunas de sangre
y vomito el esplendor gélido de un glaciar,
jamás deambularé mis pagos sin chancletas.
Por no macular su nombre,
por no ensuciar mi alfombra.
Y si deseo perderme en un bosque
y ser devorado por los árboles,
no soy normal.
Ya me van a ver retrasando las agujas de sus relojes,
ya voy a andar descalzo.

